Márgenes
Programa de Arquitectura de Paisaje – Seminario de Expediciones 2023
Profesor: Arquitecto Martin Huberman
Como parte del Programa de Arquitectura de Paisaje, dentro del curso de especialización de posgrado de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Torcuato Di Tella, el seminario de Expediciones, dirigido por el arquitecto y curador, Martin
Huberman, ensaya sobre una parte importante del diseño del paisaje, su recorrida, exploración y puesta en valor a partir del contacto directo con el mismo. Como si se tratase de una ensayística urbana recorrible, el primer seminario de expediciones
trabaja sobre el carácter marginal de los ríos urbanos de la Ciudad de Buenos Aires. Estableciendo una mirada ampliada sobre la noción de marginalidad, sobre la que la Ciudad ha sabido crecer fagocitándose su entorno natural.
El primer encuentro recorre el margen de la periferia Norte de la ciudad, entre los barrios de Vicente López y Olivos, dónde se encuentra uno de los enclaves naturales que más se aproxima a los márgenes naturales entre la barranca que limitó el territorio de la ciudad y el río, su consorte natural. A partir de ese punto neurálgico, la expedición Norte, recorre los rellenos costeros producidos en los últimos 30 años, estudiando las diferentes características de sus bordes y sus contrastes.
El segundo encuentro explora el último río a cielo abierto, que no solo transita, sino que limita la ciudad, a partir del acto prohibido de navegarlo. EL margen, entonces, origen y destino, define también un territorio que el tiempo tornó político. Asi como el margen también es amplitud, el límite puede ser conexión, vecindad y un trazado común y vinculante.
La última expedición intenta trazar una cuenca desandada por la antropización del margen en polo industrial petroquímico, la búsqueda por la playa del Puerto Piojo, ensaya con resignificar el punto de encuentro de los dos márgenes explorados anteriormente, la Cuenca del Riachuelo, y la del Río de la Plata, a través de un camino trazado por la infraestructura de los hidrocarburos y del movimiento incesante de la navegación comercial.
Barranca
Programa de Arquitectura de Paisaje – Seminario de Expediciones 2024
Profesor: Arquitecto Martin Huberman
La Ciudad de Buenos Aires está atravesada por cuencas, que descargan a la humedad saturada de la Pampa en el Río de la Plata. Otrora sobre este territorio corría un manojo de arroyos, hoy ocultos en tubos, y se dibujaba en la superficie un estuario que nunca fue funcional al desarrollo de la trama urbana, y así la ciudad sepultó en cemento su topografía hídrica original. La misma hoy es casi imperceptible a simple vista, o al menos muy difícil de experimentar, tanto a escala peatonal como vehicular, salvo en aquellas calles cuyas perspectivas se alinean con una pendiente y devienen en ideales trazados para bajar en bicicleta. En su corta historia la urbe dilapidó aquellas fronteras entre tierra y agua y las barrancas se fueron extinguiendo, tapadas por ciudad, todas menos una, la más prominente, la barranca que le dió origen estratégico a la ciudad en sus dos fundaciones, la que salvó a su población de la Fiebre Amarilla que hostigó a los bajos, y la que por mucho tiempo fue el eje fundamental del crecimiento económico esta ribera del Plata. La barranca al Río de la Plata reconoce en su escala la mediación entre dos organismos que llevan más de 200 años de menudeo, intercambiando especies, reclamándose territorios, taconeando con fuerza en una danza de mareas, inundaciones, rellenos y sudestadas, la Ciudad de Buenos Aires y su consorte natural el Río de la Plata. Esa barranca, vestigio de una ciudad que se derrumbaba en río, es la única que fue reconocida por la trama, quizás por esa pendiente infranqueable o por el mero destajo de conservar a nivel territorial una excusa para esa mirada altanera con la que nos caracterizan a los porteños. Esa barranca fue el borde, hasta ahí llegó la ciudad, todo el resto era río, hasta que no lo fue más.
Ese ciclo corto de expediciones busca destacar a ese pedazo de territorio como fundamental a la lectura y relectura de una ciudad que se hizo moderna de cara al río.
Agua
Programa de Arquitectura de Paisaje – Seminario de Expediciones 2025
Profesor: Arquitecto Martin Huberman
En la construcción popular sobre la que se funda la idea que la Ciudad de Buenos Aires le da la espalda al Río de la Plata, aparece siempre como principio separadador, un paréntesis urbano infranqueable, que desdibuja su caracter ribereño detrás de un cordón de infraestructuras. Una sucesión ordenada de autopistas, vias férreas, cloacas, plantas de potabilización, terminales de transporte y puerto deshacen la escala barrial de la trama en sistemas de escala metropolitana, fundamentales, y no tanto, al funcionamiento general de la metropolis. Con pisada porteña, estas complejas piezas de ingeniería doblegan limites políticos en recursos económicos, especulaciones privadas en proyectos públicos, pero por sobre todo necesidades higiénicas en derechos salubres. Sobre este último punto es que ese cordón cobra una relevancia trascendental para el desarrollo de la enorme mayoría de los habitantes de la ciudad y sus alrededores, construyendo un puente simbiótico entre ellos y el río.El agua, en carácter infraestructural, define asi también un paisaje, un territorio urbano diseñado y proyectado, con fines específicos pero con resultados inesperados, su tratamiento la lleva de lo salvaje a lo puro y cristalino, ideal para el consumo y el sustento de la vida ordinaria. Con la misma naturalidad que los ciclos del río del cual se la extrae, ese agua termina por volver a su origen tras pasar por los intestinos de la ciudad y en especial aquellos de sus habitantes. Un sistema hídrico e hidráulico, natural y artificial, humano y ,alquímico, en la que nos deshacemos de aquello que ya no necesitamos.En algunos casos, los más virtuosos, pero no lo únicos, esas aguas residuales son tratadas antes de volver a su cuenca madre, en plantas que la depuran de esa humanidad recalcitrante para devolverlas al río, casi impolutas, cómo si por ellas no hubiésemos pasado todos nosotros