Curador: Martin Huberman
Participan: Caza estudio + Mapa, Fram Arquitectos, Javier Agustín Rojas, CCPM Arquitectos, Fernando Schapochnik, Ignacio Urnrein, Números Primos, Hueso.
“How can Legislation be considered as a proactive instrument for design rather tan an obstacle”. (Cómo se puede considerar la legislación como un instrumento proactivo para el diseño en lugar de un obstáculo).
Arno Brandlhuber, Legislating Architecture, documental, 2016
Bajo el slogan “Vivir mejor es Ley” la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires pone en rigor la absoluta influencia que la legislación tiene sobre nuestra calidad de vida. Sin embargo, las leyes no se discuten ni se redactan en lenguajes accesibles, sino en formalismos legales que ocultan agendas especulativas y políticas. Ya sea en la teatral grandilocuencia parlamentaria con la que se argumentan las leyes, en lo rebuscado de los legalismos de su redacción, o finalmente en lo velado de su verdadera naturaleza gestada en los pasillos que rodean el ágora legislativo, es que la ley como estructura formal pierde parte de su fundamental obligación de representar al bien público. Mediante títulos efectistas es que aparece el primer intento por subsanar esa distancia representativa, el lenguaje se hace accesible solo cuando es utilizado como propaganda política. Las leyes se publican entonces con nombres que prometen capacidades transformadoras de escala inverosímil y soluciones ideales que median agendas ocultas con problemas concretos.
Una ley comienza a rodar recién cuando sus aplicaciones se cristalizan en el cotidiano, a veces mediante interpretaciones profesionales que se apropian del diseño de sus articulaciones, otras a través de meros espasmos de pura individualidad oportunista que brota de pequeños vacíos legales. A grandes rasgos, el entorno construido que es nuestra ciudad, se dirime en la intensa danza entre obediencia y desobediencia a lo legislado, en la fricción entre las agendas políticas, las estructuras especulativas y la domesticidad como reacción a esos poderes.
Las disciplinas del diseño parecen haber quedado atrapadas en ese baile, en un contexto local que las achata como simples bienes de ahorro, inversión y consumo, y que las mantiene lejos de la discusión política, cultural y social. El diseño, como disciplina, ostenta sin embargo un valor único, su capacidad de proyectar y construir nuestro entorno haciendo, del derecho espacio, de la norma uso, y del vacío oportunidad. Es entonces fundamental construir una agenda propia, de corte profesional, que recupere la voz como voluntad política y que nos permita dejar de lado el rol de meros ejecutores de agendas ajenas para volver a ser proyectistas de nuestro propio futuro.
Esta exhibición intenta dar un paso en los debates de esta nueva agenda poniendo en evidencia tres ejemplos legislativos recientes que regulan el futuro de nuestra domesticidad: la nueva Ley de Edificación de la Ciudad; la Ley de Basura Cero; y la reluciente Ley de Generación Distribuida. La curaduría hace foco en el ejercicio experimental de la disciplina como generador de pensamiento crítico, buscando dar un paso firme hacia la redefinición de la práctica profesional local. Las obras expuestas ponen a prueba los diferentes lenguajes y mecanismos del diseño, como la investigación, la fotografía, la representación, la ilustración, el prototipado, la comunicación y la pura definición del espacio construido.
Vereda
HUESO
Ilustración digital, pintada (aerosol, esmalte al agua y fibrones de pintura acrilica) por Edu Loogia.
Realizaciones por Leonor García Vercillo y Diego Cinalli.
“VEREDA es una ilustración que busca retratar la acumulación de objetos en la vía pública. Así como una silla en la comodidad del hogar junta ropa, el contenedor de basura sigue el mismo camino. Es el nuevo punto de encuentro para un abanico de objetos.
Todo comienza con una remera en la silla, que habilita a una camisa y luego a un pantalón. Es lo mismo que un volquete en una obra, un cajón de cerveza afuera de un comercio o un tacho de basura en la vereda. La calidad de vida está dictada por nuestras acciones.”
Colección Ego - Lógica
Números primos
Compostera doméstica Estructura de acero fabricada mediante corte láser, contenedores de acero inoxidable y detalles en plástico, h43 x 45 x 34 cm.
Tacho de basura
Papel reciclado aglutinante vinílico, 36 x O31 cm.
Vela y soporte
Vela a base de aceite de cocina reciclado y esearina, soporte en chapa de acero con corte láser: 8 xO8 / 10 x O8 cm
Huerta doméstica
Base de cerámica esmaltada, tapa de acero; h15x 50 x10 cm.
Tacho de basura de papel reciclado
Este producto trabaja sobre dos ejes, por un lado el uso comercial y marketinero del concepto de reciclado y por el otro la relación física que tenemos con la basura.
Por lo general los productos reciclables de consumo diario hacen uso comercial de la idea de reciclado al tiempo que se deslindan del problema de la generación de basura. El caso de las botellas de plástico es claro, si bien están compuestas por materiales altamente reciclables, sólo el 9% del plástico mundial procede de reciclables. Reciclable al 100% suena bien, pero la tarea siempre parece corresponderle a otro. Es decir que esas botellas difícilmente “hagan su parte” en la búsqueda por reducir la producción sinsentido de plástico. La idea general sobre un producto reciclado es que tiene menor valor que un producto nuevo. Existe una errónea concepción en la que el material por ser reciclado es de menor calidad, o bien más barato, cuando suele ser más bien todo lo contrario. Reciclar es por lo general un proceso complejo que requiere hasta varias iteraciones que las necesarias para un producto nuevo.
¿Cómo hacemos entonces que ese producto sea atractivo nuevamente?
Nos interesan las tiendas de los museos como escenarios de validación del diseño, en ellas se perpetúa la experiencia del museo en elementos consumibles. Esa halo curatorial que baña la selección de las tiendas, es un ecosistema ideal para un producto de uso meticuloso, como lo es un tacho de basura, hecho con papel reciclado. El mismo no solo demanda un acto consciente al desprenderse de la basura, ya que arrojar deshechos húmedos lo destruiría, sino que demanda casi un cambio físico en cuanto a nuestra relación con la misma, pasando de tirarla a quizás apoyarla suavemente para no dañar el tacho.
Ser responsables del que y como desechamos es sin dudas un cambio fundamental de consciencia a tomar.
Huerta Hidropónica
El diseño de este producto se concentra en hacer visible el origen de las cosas. La trazabilidad de los productos es un aspecto fundamental que pasa inadvertido a la hora de consumir. En el ámbito de los comestibles, en los últimos tiempos se hicieron fuertes los términos de “alimentos de estación” o “productos regionales” que fomentan el consumo responsable, desincentivando consumos exóticos que demandan viajes transatlánticos en frigoríficos que derrochan CO2.
Nuestra huella de carbono mide el impacto que tenemos, entre movilidad y consumos diarios, en base a las emisiones de CO2 que genera nuestro estilo de vida. Pretender que las personas conozcan el impacto de sus consumos es demasiado ambicioso, sin embargo tener presente este concepto nos permite explotar la idea de “producir localmente” para reducir la carga ambiental.
Teniendo en cuenta esto la huerta permite una participación plena en la generación de un alimento, donde el impacto de la producción del mismo es nulo. Al mismo tiempo “obliga” a un usuario a generar un vínculo/compromiso constante con sus hábitos de consumo.
Asociamos esta nueva postura a una tendencia dentro de una conducta social actual; la exposición en redes sociales de una alimentación saludable y estéticamente atractiva. La llegada de estos medios, el nivel de interacción y la influencia que pueden ejercer individuos resultan altamente atractivos para fines comerciales. Es necesario hacer una explotación de los mismos con fines ecológicos. Si hay algo que necesitan los paradigmas sustentables es apoderarse de nuevos seguidores que participen activamente. Si la convicción estética abre la posibilidad de una convicción moral, bienvenida sea.
Compostera
Sacar la basura supone un acto de liberación consciente, mediante el cual perdemos posesión (y culpa) de los desechos que producimos a diario. Nos deshacemos de aquello que ya no necesitamos, y al dejar la basura en la vereda dejamos el problema en manos de otro.
Este producto busca poner en jaque dos creencias: lo que consideramos basura, no tiene valor y que otro es responsable de deshacerse de lo que nosotros producimos. Cerca del 50% de los residuos domésticos son orgánicos, y gran parte de este porcentaje es compostable. Existe entonces la posibilidad de aprovechar aquello que a priori no tenía más valor, y revalorizarlo en un proceso doméstico, sin necesidad de recurrir a un ente externo. Valorizar la basura, hacerla visible y hacernos cargo de ella es sin dudas un camino propenso para acercarnos al ideal planteado por la Ley de Basura Cero.
Nos interesa hacer uso del carácter aspiracional de algunas lógicas de consumo al producir un producto fetiche que se coloca sensorialmente por encima de la función y cuya posesión satisface las necesidades más banales del usuario. Esta compostera busca hacer que la pulsión de compra se transforme en un hábito sustentable.
Vela
La conducta asociada a este producto tiene su origen en el auge del diseño open source, el DIY o Hágalo Usted Mismo, que se hizo extensivo gracias a plataformas sociales como Youtube. La cantidad de información técnica disponible en internet sobre los Cómo? abre la posibilidad de la auto-construcción/reparación que hace algunos años estaba restringida. No solo abre una posibilidad para aquellos que buscan información, sino que también se transformó en un bien de consumo por placer. Esto multiplica el alcance del conocimiento y por lo tanto, proponemos aprovechar esa tendencia en una práctica sustentable. Una vela hecha con aceite de cocina usado a partir de un simple kit de autoproducción, no es un objeto de deseo, pero alimenta un compromiso moral por ser activamente sustentable desde las acciones más pequeñas y banales. El producto fue diseñado sobre la literalidad de echar luz sobre nuestros desperdicios y hacer de ellos una excusa para una nueva actitud responsable.
Todo lo que no sirve
Hernán Pedros / Nacho Urrein
Video digital
Colaboradora: Sofía Zappacosta.
En diciembre de 2018 comenzamos a investigar el mundo del volquete. Logramos registrar los momentos bisagras de una práctica que tiene como pilares la disposición del “tacho” en su fugaz entorno urbano, la recolección del mismo una vez repleto de descartes y la epopeya de su traslado hasta completar su misión y descargar su varipinto conetenido en su destino final. Una práctica aristotélica que hace honor a Poética, el mejor saber es el que no sirve para nada. Como nos comentó Daniel, volquetero de profesión, en el recorrido que compartimos con él en horas mágicas cuando la ciudad se debate entre amanecer o seguir durmiendo: “Todo lo que no sirve va a parar a un volquete”.
Hacia una Agenda - PROA
Umbral electrónico
CCPM Arquitectos
Instalación audiovisual Site-specific; video 4’10’’ en loop
Producción audiovisual: Romina Fontana alias Romiko Tchan
Animación: Germán Katz Registro: Martín Flugelman Colaboración: Candelaria Gomez Smurra
La pieza proyecta un devenir de la Ley de Generación Distribuida en dos escalas diferenciadas, el paisaje urbano y la edilicia. Las ventanas de la sala se abren virtualmente hacia la Vuelta de Rocha con imágenes que exponen proyecciones culturales y urbanas de esta ley. La relación entre el interior y el exterior ya no está solo mediada por el espacio, sino también por la electricidad, la electrónica y el código digital. ¿Puede la ventana devenir pantalla?