Curadoría: Martin Huberman & Wustavo Quiroga
Participan: Fundación IDA, El Estudio Normal

Producción: Guadalupe Tagliabue
Diseño Expositivo: El Estudio Normal

Origen es una exhibición en torno al sillón BKF, presentada en junio 2022, en el edificio diseñado por los arquitectos Antonio Bonet, Vera Barros y López Chas en 1938. Por un lado, el sillón exhibido chamental de la historia del diseño argentino que retorna al edificio de uno de sus diseñadores, Antonio Bonet. Y por el otro, como elemento constitutivo de la saga BKF+H del arquitecto Martín Huberman. En correlato con la muestra, Fundación IDA expuso documentación de archivo inédito vinculada a la historia del icónico asiento, de sus autores (Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy) y puso en comparación el prototipo del sillón y ediciones autorizadas en diálogo con el entorno de los departamentos del inmueble.

Así mismo, el Estudio Normal + Martín Huberman presentan el proyecto de escala pública Glorieta BKF+H12. Su primer lanzamiento de prototipo fue como site scpecific y solo por un día, en la exhibición Origen, en la Casa de Estudios para Artistas de Suipacha y Paraguay del centro porteño. Esta instalación propuso un espacio arquitectónico flexible y de escala doméstica en la superficie de la terraza del edifcio del 1938.

La Glorieta BKF+H12 retoma lo icónico del diseño vernáculo del sillón BKF diseñado por los arquitectos Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, como módulo para la creación de un nuevo lenguaje formal, que da lugar a diversos desarrollos espaciales y programáticos. Se presenta como escultura para el espacio público, en especial parques, plazas y paseos, con el interés de desarrollar una pieza que sea identitaria de nuestra cultura arquitectónica y urbana, llevando un elemento popular doméstico al contexto urbano

Archivo
Fundación IDA

Imágenes de la exhibición
Javier Agustín Rojas

La glorieta que necesita la humanidad
Texto por Martín Huberman

La glorieta Antonio Malvagni, diseñada por Carlos Thays a principios del siglo XX, vuela por los aires luego de que Juan Salvo, el Eternauta, y Franco, su ladín improvisado, logran exitosamente escapar del poder telepático de uno de los líderes invasores, conocidos como los Manos. Su posición panóptica en la cúspide de las Barrancas de Belgrano era un punto estratégico, ideal para dirigir la invasión de Buenos Aires.

En ese poderoso gesto de resistencia y liberación, los combatientes involuntarios vaciaron la cima de la barranca, dando un final certero a la variedad programática que posibilitaba la glorieta como tipología. El rango que va desde el chiringuito milonguero público hasta el enclave bélico alienígena es sin dudas una demostración de las capacidades de uso que brinda este tipo de espacios.

Las glorietas son por excelencia equipamientos de habitación transitoria, ubicadas generalmente en el medio de grandes espacios verdes, y datan en su mayoría de un pasado en el que las ciudades se planificaban teniendo en cuenta a sus parques. Una mirada puesta en los paseos peatonales y los programas rodeados de verde dio fruto a un catálogo de glorietas que en pocos años se desarrollaron en la cultura urbana. Luego fue el público quien, haciendo uso de las mismas a partir de milongas, bailes y orquestaciones, dio vida y cultura a los parques.

Desde principios del siglo pasado la tipología parece haber desaparecido de los programas públicos de las ciudades. Quizás se deba a una falta de políticas urbanas que se vinculen directamente con los peatones, producto también de un atraso en el paradigma de lo peatonal (entendido como el mero acto de transitar, y no aquel de descansar, detenerse o reunirse) o bien a una crisis de orden representativo, ya que su morfología quedó congelada en un diseño arraigado a cánones clásicos, hoy fuera de estilo.

A partir de los cambios en la cotidianeidad que suscitó la reciente crisis sanitaria, la reconquista de los espacios verdes de nuestras ciudades constituye una valiosa oportunidad para retomar la vieja costumbre de pensar los parques como espacios de uso y desarrollo ciudadano. Brindar infraestructura de amparo y locación a partir de un diseño que nos identifique como cultura es sin duda uno de los ejes que definen este proyecto.

Local e internacional como nuestra propia cultura arquitectónica y urbana, la Glorieta BKF+H12 retoma lo icónico del diseño vernáculo del sillón BKF como rasgo fundamental y propone un contacto mínimo con el suelo para que el parque siga siendo parque, y para que su impronta se pierda con el tiempo entre enredaderas nativas, aromáticas y frutales, destinadas a brindar sombra y abrigo a peatones y paseantes.

Serán ellos, finalmente, quienes la reivindiquen con sus usos en virtudes programáticas dignas de una cultura que milita por reconquistar sus parques

Glorieta BKF + H12
Estudio Normal

Imágenes por Javier Agustín Rojas

Diseño de exhibición
Estudio Normal

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