Curador: Martin Huberman

Obras de: Iván Breyter, Marcos Zimmerman, Ignacio Coló, Pedro Ignacio Yañez, Fernando Schapochnik, Cristóbal Palma, Grupo Bondi, Daniela Mac Adden, Martin Simonyan, Diana Cabeza, Fundación IDA, de Horacio Coppola y Facundo de Zuviría

Diseño de exhibición: El Estudio Normal.
Producción: Guadalupe Tagliabue.

Texto curatorial
por Martín Huberman.

La trama que caracteriza a la Ciudad de Buenos Aires, cuya traza es oriunda de tratados españoles para el dominio colonial, dispuso a la manzana como célula madre en la conquista urbana del territorio. En esa constitución básica de urbanidad celular, el núcleo sería destinado a albergar principalmente todo aquello que define el ámbito de lo privado, y estructuraría un espacio práctico para la domesticidad y otros derrames programáticos que definen a la vida puertas adentro. Por fuera de aquel núcleo todo sería de índole pública, es decir territorio aún indómito y hostil, dónde se ubicarían las infraestructuras que proyectarían a la ciudad a otra escala, un sistema evolutivo y sin dudas funcional.

Para proteger y nutrir al núcleo habitable el sistema dispondría de una membrana celular, cuya acción fundamental sería la de mediar en las interrelaciones entre el afuera y el adentro, lo público y lo privado y especialmente entre habitantes, abrazando a la escala humana como fundamento y principio estético.
Esa membrana adoptaría las formas de aquello que hoy llamamos vereda.

La vereda es ante todo el primer espacio público, y en ella se desarrollan un sin fin de intermediaciones entre dominios técnicos, cívicos e individuales.
Como organismo tecnocrático, es ahí donde se distribuyen infraestructuras de todo tipo, algunas a simple vista en sistemas aéreos y otras ocultas en tramas subterráneas, que sirven, conectan, integran, drenan o desagotan, de manera solapada y silenciosa gran parte de los fundamentos necesarios para el desarrollo de nuestro ser urbano.
Como estructura social, es en la vereda que se producen y se suceden gran parte de nuestros actos cívicos, condensando relaciones vecinales, profesionales y hasta inter especies, que le dan verdadero carácter y densidad a nuestra ciudad.

A escala de nuestro contrato social como urbanitas, ¿Qué nos define más como ciudadanos, el cuidado de nuestras casas o de nuestras veredas?  ¿Es posible que, en esos escasos tres metros lineales, de cordón a fachada, podamos representar nuestra verdadera idiosincrasia urbana?
¿Y por ende, podemos definir a través del estudio de nuestras veredas la urbanidad que verdaderamente nos merecemos?
Esta muestra dispone un catálogo de observaciones, de un grupo heterodoxo de profesionales que pasaron tiempo con la cabeza gacha, en gesto pensante, buscando en nuestras veredas rasgos identitarios ensayando sobre la especificidad de la construcción identitaria urbana desde nuestras veredas.

 

100 años de vereda

En los gestos simples que pasan casi desapercibidos a nuestro cotidiano, lavereda suscita un vergel de registros afines a la expresión libertina de sus habi-tantes, definiendo un espectro estético compositivo de carácter vecinal, peato-nal, animal, poético, residual y vegetal. La evolución de la ciudad esta plasmadaen el registro de sus veredas y esto es visible en la lente de Horacio Coppola yde Facundo de Zuviría que hicieron de ella su objeto de estudio.

Desde veredas techadas en recovas que abrigan a los transeúntes hasta vere-das que dan cobijo a los sin techo, el registro histórico de los primeros 20 centí-metros de altura de una ciudad que se verticalizó a ritmo frenético en los últi-mos 100 años, es fundamental para entenderla como un organismo vivo, quenecesita fundamentarse en lo público para articular sus crecimientos espasmó-dicos.

Fotografías
Horacio Coppola - Facundo de Zuviría

Horacio Coppola - Esto es Buenos Aires (1931)
Horacio Coppola - Calle Corrientes 3060 (1931)
Horacio Coppola - Puerto (1931)
Facundo de Zuviría - La city, Reconquista y Bartolome Mitré (2001)
Facundo de Zuviría - Peatones en la recova del bajo (1995)
Facundo de Zuviría -Crisis, centro Sur (1986)
Facundo de Zuviría -Casa de chapas y arbolito (1986)

La primer vereda

En el límite Este de la ciudad, aquel que bordea al río y que el sol ilumina al alba en pampeana horizontalidad, se desarrolla la primera vereda de la ciudad. Ese borde que dirime agua y territorio, fue mutando desde la consolidación de Buenos Aires. Territorio autónomo, empujado por el progreso, río adentro en gesto atropocentrista.

Con el tiempo, esa vereda se cristalizó como fundamental en la relación con el Río de la Plata, tanto a nivel hedonista, como infraestructura hídrica urbana. Así fue como su ancho nominal se define por los paseos dominicales, su altura por una distancia prudencial al agua, y sus balaustradas por una necesidad de resiliencia a rompientes de tormentas y mareas que dicta el Río.

Borde Este, es un registro sistémico del arquitecto Ivan Breyter, que recorre la costa de la Ciudad de Buenos Aires recopilando un historial estético de la relación entre vereda y balaustrada, transformando así al Río en una fachada compuesta por relaciones improbables.

En épocas de tormentas, donde la Sudestada es abanderada y las anegaciones son corrientes, esa vereda deja de ser un punto de observación al horizonte para devenir en escenario de rompientes abruptas a causa del copioso oleaje del Río. La obra de Marcos Zimmerman, retrata ese enfrentamiento brutal entre naturaleza y artificio que redefine las condiciones formales, tanto de esa defensa costera como de los barrios bajos que se ven intervenidos por el agua.

En los barrios bajos como La Boca y sus alrededores, los márgenes del riachuelo, es común transitar por veredas dispares que buscaron dar una respuesta informal a los desbordes que anegaban al cotidiano. Vereda Polder, es el registro de Fernando Schapochnik que describe con sutileza la excentricidad del ingenio de algunos frentistas para solucionar el tormento del agua creciente, haciendo de su propia vereda el último bastión de defensa contra las inundaciones.

 

Serie Veredas Costanera - 2024
Iván Breyter

Serie Veredas de La Boca - 2024
Fernando Schapochnik

Marcos Zimmerman

Sudestada (1994)
Balaustrada (1994)
La Boca Inundada (1994)

La no vereda

La vereda es para la ciudad un sistema de conexión urbana, no solo en clave peatonal o vehicular (en conjunción con la calle), específicamente a nivel infraestructural.

Por lo general, allá dónde llega la vereda, llegan los servicios, y con ellos la noción de infraestructura urbana que define su formalidad. En los barrios populares de la ciudad cuyos programas de urbanización trabajan copiosamente en procesos de ordenamiento y esponjamiento de la trama informal, la llegada de la vereda simboliza el proceso de reconfiguración de las lógicas de crecimiento, apropiación y ordenamiento.

En su foto reportaje Construcción, Villa 31, el fotógrafo chileno Cristóbal Palma, se dispone a hacer un registro de las particularidades urbanas de uno de los barrios informales más dinámicos de la ciudad. En este recorte de su extenso registro, la ausencia de veredas deja en evidencia su poder ordenador del sistema urbano, y es en su desaparición cuando se hace de los espacios intersticiales un campo absoluto para la vida exterior, en todos sus lenguajes, pero en especial, la apropiación desregulada y rica en posibilidades.

Serie Villa 31
Cristobal Palma

Cultura vereda

Para el vecino de esta ciudad, la vereda es ese primer espacio de apropiación pública, donde se forja de manera particular su carácter urbano. Quizás sea a razón de esa ley primera, que complejiza al dominio de nuestras veredas en ámbitos públicos, pero de gestión privada, rindiéndolas escenario primordial de un sin fin de apropiaciones urbanas.

La serie Carritos de Ignacio Coló tipologiza una parte de esa idiosincrasia local que hace de las veredas un paseo, en este caso, uno costanero que la vincula al río en clave gastronómica. Los carritos, asaderos informales que se consolidaron sobre las veredas de la Costanera Sur, fueron el complemento ideal al proyecto de costanera como paseo centenario diseñado por el ingeniero Benito Carrasco. En la misma clave, el Parrichango del Grupo Bondi, sistematiza la apropiación culinaria de las veredas en asados de carácter transitivo y semi-públicos a partir de la intervención sutil de un carrito de supermercado para transformarlo en un asador portátil.

Parrichango - 2016
Grupo Bondi

Serie Carritos - 2012
Ignacio Coló

Código vereda

En la liturgia urbana porteña, que desborda en un sinfín de mecanismos lingüísticos que organizan y señalizan nuestra vida citadina, los carteles de Pica Pica, Bajada Cordón se destacan por sobre la media reglada. Principalmente por la informalidad de su trazo en puño y letra y, en especial, por lo certero y enigmático de su poesía en formato haiku, cuya sonoridad proviene del oficio de la changa albañil.

La obra de RRAA.- (colgada en la vereda de PROA 21) encuentra fundamento en esas oportunidades lingüísticas que ofrece la calle, y sus intervenciones se mezclan entre carteles en desuso, apropiaciones de postes de luz y cierto carácter de vigilante anónimo que profesa recuperando el poder de la palabra en el medio del caos.

El “Plan Visual de Buenos Aires” (1971-1972) diseñado por Ronald Shakespear y Guillermo Gonzalez Ruiz, es el primer esfuerzo formal por reglar ese caos de información que habitan las veredas porteñas generando un plan integral para la señalética urbana de la Ciudad. El diseño sistematizó y mecanizó las guías necesarias para la correcta habitabilidad de las calles, y a su vez integraba de manera poética, la tórrida relación de la urbe con el Río de la Plata, los arroyos pampeanos y el agua.

Plan Visual para Buenos Aires (1971-1972)
G. Gonzalez Ruiz - Ronald Shakespear

Señal zona escolar - (1971/72)
Parada taxi - (1971/72)
Señal de prevención puente móvil - (1971/72).

Todo vereda

La zona central de la ciudad cuenta con algunas de las veredas más emblemáticas de Buenos Aires. Su potencia no solo esta signada únicamente por el fundamento historicista del área, o bien por la impronta y gran calidad de los edificios que las lindan, sino por la densidad de público que las transitan. Esto se traduce en una serie de programas oficiales de saneamiento y peatonalización del Área Central, que comienza en la década del 70 con la peatonalización de la Calle Florida, y que tienen su pico de intervención en las últimas décadas con los Planes Microcentro, Prioridad Peatón y Calles Verdes. En esos años, fue marcada la transición del sistema tradicional de calles de la zona central a un sistema hibrido de calles de convivencia entre autos y transeúntes, borrando esos primeros veinte centímetros de urbanidad.

Estos planes, lograron erradicar el trazado de líneas de colectivos de las calles pequeñas hacia las avenidas, se nivelaron las calzadas con las veredas y a su vez se ensancharon para dar prioridad a los peatones. El último eslabón de esta cadena, el Programa de Calles Verdes, ensaya una serie de soluciones sobre la nueva realidad del Área Central, que sufrió un fuerte vaciamiento luego de la pandemia, y cuyo destino aún incierto parece estar virando del característico centro neurálgico de negocios hacia un barrio de programas mixtos.

El díptico compuesto por las obras de Daniela Mac Adden y Pedro Ignacio Yañez hace pie en el emblemático edificio del ex Banco de Londres del arquitecto Clorindo Testa, para hacer foco en la emblemática esquina de Reconquista y Bartolome Mitre, donde la arquitectura parece dar refugio a escala urbana, y donde las veredas se horadan en sistemas drenantes de vegetación que promete un futuro de sombra, oxigenación y drenaje para prevenir los efectos de la isla de calor urbana

Pedro Ignacio Yañez - Daniela Mac Adden

Pedro Ignacio Yañez - Serie Calles Verdes (2023)
Pedro Ignacio Yañez - Serie Calles Verdes (2023)
Daniela Mac Adden - Veredas del centro, Banco de Londres
Daniela Mac Adden - Veredas del centro, Banco de Londres

Habitat vereda

Las veredas funcionan como sistemas compuestosdeinfraestructuras urbanas,dondelasanitaria, la señalética, lalumínica y la pluvial son las más evidentes. Sin embargo,hay otra derigor fundamental para los tiempos que corren: la ecosistémica.

Las veredas son el principal hogar para el arbolado público de la Ciudad de Buenos Aires,superando por sieteel volumen de especie splantados en los parques públicos.

Este dato, resultante de una investigación del paisajista Martin Simonyan concientizaa las veredas como el escenario principal para la vida vegetal de la ciudad. Es desde ese lugar que se las puede interpretar como uno de los principales sistemas para la mitigación de las olas de calor, brindando sombra en verano, pero también son eje fundamental para la proliferación de especies animales que co-habitan el territorio en las copas de sus árboles.

Para ello,es fundamental generar conciencia sobre la identidad vegetal de la ciudad,reconociendo y fomentandoespecies oriundas al territorio previo a la urbanización. En su línea de investigación destaca que el top 4 de especies plantadas en veredas está integrado por especies exóticas como el Fresno Americano(con141.826 ejemplares), el Plátano (con 34.786 ejemplares)y el Paraíso (con 24.561 ejemplares).

Sin embargo, quizás el caso másdestacable sea el del Ficus (con 23.909 ejemplares) que nunca fue parte de un programa de plantación urbano por parte de la ciudad y cuya presencia en las veredas tiene que ver con un proceso de apropiación, cuya transición del interior de las casas a las veredas fue ejecutado demanera informal por los vecinos frentistas.

En carácter proteccionista, tanto de los canteros como de los transeúntes que los recorren, la serie de alcorques diseñados por Diana Cabeza y el Estudio Cabeza, reconocen la importancia de dar cobijo a los principales habitantes de nuestras veredas, los árboles. Su diseño reconoce a lavez,la necesidad de adaptabilidad para respetar los ritmos de crecimiento de los troncos y sumaterialización recoge en la fundición en acero,una tradición material de carácter ancestral deldominio de las veredas, en la que se fundían los sumideros que drenaban el agua de la ciudad,una vez más,hacia el Río.

Una veredita alegre

Del Pica Pica en adelante, las veredas pueden considerarse como un canvas de interpretación y apropiación urbana en clave frentista. La vereda de la Fundación Proa en particular, es un claro ejemplo de la riqueza de constelaciones performáticas que pueden ser las veredas de la Ciudad de Buenos Aires.

Su particularidad es la de un frentista con rigor institucional que intermedia entre las definiciones clásicas del espacio público a través del arte.

Así a lo largo de los años, se redactó un historial único de intervenciones diseñadas por artistas y arquitectos locales e internacionales, que rindieron tributo al potencial público y comunicacional de la vereda a partir de su reinterpretación artística, espacial, performática y educativa.
Ese espacio albergó escuelas nómades, arañas madre desmedidas, laberintos borgeanos, desfiles universitarios y un fachadismo performático único en la ciudad. Hizo de soporte, registro y escenario para albergar a las audiencias ávidas de experiencias artísticas que densifiquen su interpretación de la ciudad.

Desde sus inicios la institución hizo de la gestión de su primer espacio público un caso único y resonante para la memoria del barrio, de sus vecinos y de la ciudad toda que en clave nostálgica la recuerdan a partir de las experiencias personales y populares que en ella suscitaron.

Proa Vereda

Ai Wei Wei - Forever Bycicles - 2018
Cai Guo Quian - La Vida es una Milonga - 2014
Dan Graham - Whirlgig - 2019
Jenny Holzer - Proyección Xenon - 2000
Jesus Rafael Soto - Penetrable Azul - 1999
John Hedjuk- La Máscara de la Medusa - 1998
Louise Bourgeoise - Maman - 2011
A77 - Centro cultural nómade - 2011
Mariano Clusellas, Nicolas Campodonico - Giros - 2023

Visita guiada con el curador Martín Huberman por la muestra "Pica pica bajada cordón"

Diseño de exhibición
Estudio Normal

Dispositivo de exhibición
El Estudio Normal